La decadencia argentina

Es difícil determinar desde cuándo venimos barranca abajo. Cada uno elige un punto en particular, para enrostrarle a quien sea su enemigo político el monopolio de la responsa-bilidad. Unos dicen 1930 cuando se abandonó la Constitución de Alberdi, otros 1946 porque son antiperonistas, otros 1955 porque somos peronistas, otros 1976 porque son zurdos, y otros 1983 porque somos anti socialdemócratas. Lo cierto es que son elementos distintos, y son decadencias de partes distintas del país. El gran problema de todas estas explicacio-nes es que son endogámicas.

Siempre la culpa es de Uriburu, o Perón, o Rojas, o Frondizi, o Videla o Alfonsín, o Menem, o de los negros de mierda o de la oligarquía o de la casta política. Nuestro derrotero tiene que ver con asuntos internos pero también con contextos internacionales.

Los políticos argentinos desde hace décadas abandonaron tratar de entender qué suce-de en el exterior, aprender de geopolítica y de Relaciones Exteriores. Tanto Roca como Perón sabían mucho de política internacional.

Los políticos argentinos no estudian política internacional porque están muy ocupados en llevarse el botín que constituye la Argentina. Para eso no necesitan saber qué pasa afuera. Por ejemplo, Balbín, se ufanaba de no conocer el mundo. Esa mezcla de ignorancia con jactancia. No fue el único. Saber qué pasa afuera es imprescindible para defender los inte-reses nacionales y el bien común. El último ejemplo de una larga lista fue verlo a Macri jugando todos sus porotos a las patas de una yegua (Clinton) y tener que volverse cami-nando a la casa.

Voy a describir algunos escalones de nuestra decadencia, que modificaron de distinta forma nuestro andamiaje institucional, infraestructura, educación, salud, fuerzas armadas.

Cada uno de ellos tiene una razón de ser y un objetivo.

Durante años me pasé escuchando a los liberales (en particular en el CEMA) decir que está mal echar las culpas de lo que sucede al exterior, que es de cobardes y de negadores; que nosotros somos los únicos responsables de lo que nos pasa. Que otros países: Canadá, Australia, Chile, andan bárbaro mientras nosotros no.

Ja, como si nosotros no tuviéramos un esquema de alianzas diferente de los países del Commonwealth o como si Chile no hubiera ayudado a Gran Bretaña en la Guerra del Atlántico Sur. Invito a todos ustedes a estudiar geopolítica. La única política verdadera es la internacional. El resto es de entrecasa.

Voy a describir a grandes rasgos lo que creo son hitos en nuestra decadencia: 1930, 1946, 1955, 1976 y 1983. No lo desarrollaré en orden.

Alfonsín-Macri – 1983-2018 – La socialdemocracia gobernó el país y puso la agenda hasta hoy.

Alfonsín

El primero que hizo el acuerdo con la socialdemocracia fue Alfonsín. Asoció a su partido a la internacional socialista. A cambio fue recibido con honores en toda Europa y si mal no recuerdo le dieron un premio Honoris Causae en la Universidad de Portugal.

La agenda consistió en:

– juzgar a los militares (sobre esto haré un aparte).

– destruir las fuerzas armadas.

– cambiar la educación (esto a priori era importar los cambios educativos implementados en Francia, ahora sabemos que era, directamente, destruir la educación sarmientina, como objetivo final).

– subordinarse a Brasil económica y geopolíticamente.

– adoptar el garantismo en la justicia.

– cambiar la política de inmigración.

– aceptar la deuda inventada por Martínez de Hoz en colusión con la élite financiera mundial.

– importar la política de asistencia social europea (la Caja PAN).

Menem

Si bien el peronismo, per se, no es socialdemócrata. siguió determinados lineamientos que habían impuesto los radicales. Ya sea por pereza, ya sea para darle a los radicales lo que le pedían a cambio de que les dejaran robar, o porque era la condición para mantenerse en el gobierno. Esto último lo explicaré.

Menem siguió con la política de DDHH iniciada por Alfonsín a lo que agregó las indemni-zaciones a guerrilleros, lo que terminó siendo una sangría. Existen varias razones para esto último: los montoneros pusieron plata en la campaña a cambio del indulto de sus cabecillas, Corach le dio mucho dinero a los indemnizados (hubo retornos). Menem terminó de reventar a las FFAA, siguió con la política de subordinación de la Argentina a los industriales paulistas (Brasil), dejó en manos de los radicales y de los sindicatos la modificación de la educación, que terminó en la provincialización y finalmente su destrucción. Tuvo como ministros y viceministros de educación a marxistas declarados (Filmus) y todos los funcio-narios jerárquicos de educación recibían sobresueldos directamente del Banco Mundial.

Siguió con la política de asistencialismo social.

El Banco Mundial condicionó su política de asistencia y préstamos a la Argentina a que:

a) se ejecutara el Plan Brady (el corolario del endeudamiento de Martínez de Hoz),

b) destruir los FFCC,

c) destruir la educación (el Banco Mundial puso MUCHA plata para esto),

c) reventar la justicia con las ideas que se empiezan a esbozar de garantismo,

d) dejar entrar el narcotráfico.

Por último, la condición del radicalismo para dar la re-elección, fue “socialdemocratizar” a la Constitución. El radicalismo tuvo una visión de largo plazo: perder la posibilidad de ganar la próxima elección a cambio de moldear el país a una socialdemocracia.

La Alianza

Socialdemocracia al palo. En acción y en persona. El marxismo toma el ministerio de educación. Garantismo en la justicia. Subordinación a Brasil en el Mercosur, etc.

Duhalde-Kirchner-Fernández (D-K-F)

Continúa la agenda socialdemócrata en todo su paroxismo. La subordinación a Brasil es obscena, la educación es entregada al sindicalismo sin atenuantes, quienes implementan una agenda marxista,

Desfinanciamiento de las FFAA.

Encarcelamiento masivo de militares.

Levantamiento de bases antárticas.

Entrega masiva de tierras en forma de concesiones petroleras y mineras a compañías británicas (British Petroleum) o máscaras de compañías británicas (todas las concesiones auríferas a compañías australianas, canadienses, sudafricanas y americanas). Esto fue empezado con Menem y coronado con el gobierno D-K-F.

Cambio de la ley de inmigración en el 2003, redactada por el CELS, que hace práctica-mente imposible expulsar a un extranjero (actualmente los europeos viven la misma pesa-dilla).

El CELS junto a Amnistía Internacional se hacen cargo del departamento de RRHH de las FFAA decidiendo la política de ascenso de las mismas. Ponen gente en toda la burocracia de las FFAA y en los institutos educativos de las mismas. La ministro Garré pretende cerrar los liceos (colegios secundarios) lo que no logra hacer.

Se revitaliza el mito de los desaparecidos, se rompen los últimos vestigios de pretensión de justicia (la administración de la venganza). Se coloca a Zaffaroni en la Corte Suprema.

Se autorizan dos bases militares en la Patagonia (una en Neuquén y la otra en Malargüe). Se autoriza (Garré) la construcción de una pista de aterrizaje apta para Boeing 747 en los campos de Lewis, también en la Patagonia.

Con la excusa de proteger el conurbano, se abandona la custodia de las fronteras. Al amparo de la ley de inmigración del 2003, se permite un ingreso descontrolado de inmi-grantes. Ambas son condiciones para el ingreso masivo del narcotráfico. Así como Ches-terton decía que la mejor manera de esconder una hoja de un árbol es a los pies de uno en otoño y Poe decía que la mejor manera de esconder una carta es entre cientos de ellas, el gobierno D-K-F consideró que la mejor manera de esconder peruanos o colombianos narcotraficantes es entre cientos de peruanos o colombianos. El 10% son narcotraficantes. El 90% son escudo humano. ¿Quién va a tirar con ametralladora donde hay niños y mujeres embarazadas?

Siguió el asistencialismo con modelos copiados de Europa. La educación se entregó al marxismo sin atenuantes. Se terminaron de romper los FFCC dejándonos en manos de las concesionarias de corredores viales (las empresas constructoras del Club de la Obra Pública) y en menor medida de Moyano. No hay una sola función de estado que funcione. Básicamente, se perdió el control del territorio. Enclaves (las villas miserias), fronteras descontroladas, indigenismo trucho en Patagonia, con una mirada sobre Vaca Muerta. Eventualmente el trabajo preparatorio para una secesión.

La Argentina cayó en la insignificancia internacional. Se recostó en la UNASUR, Irán, China y en menor medida, Rusia.

Macri

Continuó todas las políticas de su antecesora a lo que agrega el no festejo de las fiestas patrias. No festeja ninguno de los hitos simbólicos que nos aglutinan (sí el estado paga el Gay Parade, por ejemplo, o recitales de esto o lo otro, pero para Fiestas Patrias no hay plata). Al punto que en algunas localidades el 20 de Junio, día de la Bandera, empieza a ser reemplazado por el festejo del Solsticio de Invierno, lo que los pueblos precolombinos andinos llamaban el Tahuantinsuyo.

El Plan de DDHH presentado por el presidente junto a Garavano y Avruj, habla claramente de la subordinación del presidente a la agenda impuesta por la Unión Europea.

Básicamente se ve por parte de Macri, y él parece personalmente involucrado, un desprecio sobre toda la simbología nacional y la cohesión que nos llevó 200 años construir.

Cumplió de mala manera y notoriamente a disgusto, con los festejos de los 200 años de la Declaración de la Independencia. A partir de ahí su participación fue escasa o nula.

Creo que existe un plan para desmembrar la Argentina y todos, de a poco, contribuyen con ese objetivo. El primer paso fue dejar de enseñar historia argentina en las escuelas. Ahora ni se festeja el 9 de Julio.

El último clavo en el ataúd de nuestra decadencia lo puso el gobierno de Macri con el sobreendeudamiento; la misma martingala que ya había hecho Martínez de Hoz. Armar una deuda impagable para luego tener que entregar activos del país a los extranjeros como forma de pago. Menem entregó las empresas argentinas para pagar la deuda impagable contraída por Martínez de Hoz. Algún otro pagará la deuda contraída por Macri. ¿Con qué? ¿La Patagonia? ¿Vaca Muerta? ¿Qué? Por lo pronto, Macri habrá cumplido su cometido.

Todos desde 1983 a hoy: funcionaron más como interventores subordinados a la social-democracia europea, que marcó la agenda del país vía organismos internacionales (ONU, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, Corte Internacional e Interamericana de DDHH, UNICEF) y fundaciones de todo tipo (Amnistía Internacional, Greenpeace, Fundación Ford, Fundación Gates, y etcéteras varios) que como gobiernos soberanos.

¿Por qué la Argentina, de pretender ser el líder de Sudamérica es hoy un perro faldero de Brasil y de la Unión Europea, cuando la Unión Europea sólo nos ha traído pobreza y desgracias desde 1955 a la fecha?

Después de la Guerra del Atlántico Sur, Gran Bretaña quiso reasegurarse de no volver a vivir la misma situación (el costo económico y de prestigio para GB fue enorme). No podía GB misma ser la interventora de la Argentina. Ni EEUU. Ambos por tener un enorme rechazo en la población. Ese rol lo cubrió la socialdemocracia europea, en particular Francia (años más tarde, España) y en menor medida los demócratas de EEUU (Recuerden a Jimmy Carter). Control de venta de armas, mientras se artilla a Brasil y Chile, destrucción de la educación, hacer desaparecer las FFAA, insistir en la subordinación a Brasil vía el Merco-sur. Dejar en manos extranjeras todo el control de infraestructura: comunicaciones, combustibles, energía eléctrica, de tal forma de poder paralizar el país y a nuestras FFAA si fuera necesario. En particular sin FFCC. Pero básicamente, controlar remotamente todos los gobiernos con el law fare. El control del poder judicial, donde para poder ingresar se hizo obligatorio la profesión de fe del garantismo-abolicionismo. La garantía de impunidad de todos los gobernantes-interventores.

Creo que este es el gran tema a resolver de la Argentina. La guerra con GB sigue abierta y nos está desangrando. Hay que resolverla. Hay que terminarla. La Argentina peleó contra el marxismo y ganó. Peleó contra GB y perdió en el campo de batalla, pero hoy sabemos, por escaso margen (los ingleses lo dicen, no yo).

Años después la Unión Europea está en manos de una élite plutocrática asociada al neo marxismo y a los musulmanes. No podemos estar peleando con el marxismo (el trosko-kirchnerismo-radicalismo de capital y GBA) y con Gran Bretaña al mismo tiempo. No nos da el cuero.

1930

La Argentina fue el país que más rápido salió de la crisis de 1929, entre otras cosas por las inteligentes y rápidas medidas del gobierno conservador. Pero su contracara fue aban-donar la Constitución, en particular en lo que hace al cobro de impuestos y a los controles aduaneros. Nunca más volvimos a estar bajo el mandato de la Constitución, hasta hoy. El daño de la dupla Prebisch-Pinedo perdura. Una tragedia. Toda la estructura nefasta impositiva nació con ellos dos. El intervencionismo estatal, la Argentina a espaldas del comercio exterior, todos son institutos nacidos con el Plan Pinedo.

Debe reconocerse, de todas formas, que los conservadores dieron una respuesta acertada y ágil a una crisis internacional. Buena en el corto plazo, una tragedia nacional en el largo plazo.

1946

Contrariamente a lo que piensan los antiperonistas, no hubo grandes cambios econó-micos respecto al período conservador anterior. El gobierno peronista fue una continuación del gobierno anterior: Junta Nacional de Carnes y de Granos, concentración de las Aduanas, BCRA, intervencionismo estatal en la economía, control de cambios, etc.

Las diferencias fueron: la aplicación de una nueva ley laboral y la incorporación civil y política de la población a la cosa pública. Muchos atribuyen los cambios laborales a Mussolini. Lo cierto es que Perón implementó los cambios que propuso Joaquín V. González, ministro del Interior de Roca, segunda presidencia, que fueron aprobados en la Cámara Baja y rechazados en el Senado. Una miopía de Carlos Pellegrini que se pagó caro. La Argentina hubiera sido el primer país en aplicar una defensa de los derechos de los traba-jadores y hubiéramos evitado la conflictividad social que hubo desde 1900 hasta 1946 (con la excepción del gobierno de Alvear). Así como fuimos los primeros en suprimir la esclavitud (luego de GB), hubiéramos sido también líderes en la defensa de los derechos laborales y la concertación entre la patronal y el trabajador. Una pena.

En cuanto a la participación política de la población, fue la constante en toda Europa Occidental al final de la Guerra. En particular en GB donde subió al gobierno el Partido Laborista (mismo nombre que el partido que presentó a Perón como candidato en 1946). Las similitudes entre el gobierno laborista británico y el peronista son enormes: contribución de los sindicatos al partido, los sindicatos como columna vertebral del partido, participación obrera en la vida civil, defensa de los derechos del trabajador, difusión de la salud pública, viviendas estatales para los más humildes, entre otras.

Perón continuó la política conservadora de tener una flota mercante, tener FFAA bien pertrechadas, enormes inversiones en educación (en formación docente, sueldos e infra-estructura de calidad por todo el país). Pocos años antes el Gobernador Fresco (PBA) había invertido fortunas en infraestructura edilicia para la educación en toda la provincia. Perón continuó con la política de Salud (sanitarista) de Ramos Mejía e implementó mejoras noto-rias con el Dr. Carrillo y (la gran diferencia) postuló que la mitad del ingreso termine en manos de los trabajadores.

Eso último fue una política calcada del laborismo británico, que llega al gobierno más o menos por la misma época. Perón cometió grandes errores, uno de ellos la política de propaganda y la supresión de las voces de la oposición. Gente que no ha estudiado todo lo que debía, lo asimila a Mussolini, porque Perón vivió como agregado militar allá. Error. Es una política calcada del maccartismo norteamericano, con una clara persecución a los marxistas. Esto dista de ser una defensa. Sólo aclarando los tantos. Si hay que pegar, pegar correctamente.

Perón no cayó por ningún evento interno. EEUU programó una serie de golpes de estado en toda la región: la CIA mató al candidato a presidente en Colombia, el golpe de estado en Guatemala (1954) organizado conjuntamente por la CIA y la Iglesia Católica (de grandes migas en esa época), en Brasil (1954), el golpe acá en 1955. Fue un sector del Departamento de Estado ganándole la interna a otro (perdió Rockefeller, gran amigo de la Argentina y aliado a Perón), y tomando control de América Latina como creían que tenían que hacerlo. Fue una tragedia para el subcontinente (y creo que un error para los EEUU pero ellos no lo entienden así). Una América rica es un EEUU rico, no uno disminuido. Pero bueno, ganó la interna otro sector.

Como verán, nada tuvo que ver no haber entrado en la guerra mundial. Uruguay fue aliado desde el primer momento y siguió la misma suerte que nosotros.

1962

En 1962 la Comunidad Económica Europea decide que se va a autoabastecer de ali-mentos. La memoria de las hambrunas durante la guerra los lleva a pensar que no pueden depender de ultramar (ni de Polonia y Ucrania, en manos soviéticas) para comer. Es un acuerdo que beneficia parcialmente a los granjeros franceses pero, básicamente, le da el monopolio de la maquinaria agrícola, los agroquímicos y la farmacéutica veterinaria a Ale-mania, como parte de su plan de reconstrucción como potencia industrial.

Esto hirió de muerte a Canadá, Argentina, Uruguay, Australia, Nueva Zelandia y afectó a los EEUU. Las políticas fueron diferentes para cada país. EEUU siguió con su política agresiva de inmigración lo que lo convirtió de un exportador neto de alimentos a un impor-tador neto en las últimas décadas, ergo, le dejó de preocupar colocar sus cosechas en Europa (sí le importó en la post-guerra).

Cuando GB entra a la CEE en 1955, pidió un plan de cuotas para Canadá, Australia y NZ. Esos tres países siguieron abasteciendo a GB por diez años más en forma decreciente. Tras ese periodo entraron en crisis de balanza de pagos, default de deuda, etc. Todo lo que vivimos nosotros y por las mismas razones diez años antes. Fue ahí cuando GB y EEUU decidieron que Australia y NZ podían entrar con sus alimentos a los mercados cautivos norteamericanos de Asia (Hong-Kong, Taiwan, Korea, Japón). Así les tendieron una soga. El costo no fue menor: Australia tuvo que participar en la guerra de Vietnam, con consecuen-cias dolorosas para la población. Canadá se dedicó a abastecer a EEUU, en particular cuando EEUU necesitó empezar a importar alimentos.

Argentina y Uruguay se jorobaron. Vivieron en crisis permanente de balanza de pagos hasta el crecimiento de la demanda de soja en el SXXI. Uruguay compensó su falta de exportaciones con ser el banco de inversión de Argentina. Ambos países comenzaron a exportar a Rusia, Sudáfrica, países árabes, pero siempre a precios deprimidos por la competencia desleal de la Comunidad Económica Europea.

Si hubo alguien que perjudicó a la Argentina, más que EEUU con sus golpes de estado o GB con su vendetta por la Guerra del Atlántico Sur, fue la CEE. No por ninguna animosidad contra nosotros, sino por su política torpe, miope y miserable de autoabastecimiento.

1976

Se culminó la lucha contra el marxismo que comenzó el presidente Perón en su período 1973-1974, seguido por la presidente Martínez 1974-1976.

La lucha armada en la Argentina estuvo financiada desde el exterior, desde Rusia, vía Cuba, con el único objeto de incomodar a los EEUU en su patio trasero.

El gobierno militar, apenas asumió, arregló con Rusia, quien traicionó a los guerrilleros. Rusia necesitaba imperiosamente el trigo y la carne argentina. De ahí que privilegió darle de comer a sus ciudadanos a las aventuras americanas.

A partir de ahí fue expedito el camino.

Martínez de Hoz endeudó a la Argentina con el fin de mantener el pleno empleo y porque, creo hoy yo, décadas después, era un plan tener atada a la Argentina a la banca inter-nacional. No fue únicamente un negocio oportunista de funcionarios venales y banqueros codiciosos. Fue un plan político de sometimiento. Recuerden que pocos años antes, en 1974, la Argentina le había hecho pasar un papelón a Kissinger en Bucarest.

El endeudamiento argentino que provocó Martínez de Hoz, y posteriormente, durante el gobierno de Bignone la estatización de la deuda privada, fueron grilletes para el crecimiento argentino que pagamos aún hoy.

1982

La Guerra del Atlántico Sur, el intento de recuperación de Malvinas, es el error en la matrix. Es lo que nunca debió pasar. Fue nuestra (una vez más) escupida de asado.

La Argentina ha escupido el asado desde que nació. En la Declaración de la Independen-cia donde decimos que no dependeremos de España ni de nadie más, reventamos las expectativas británicas de incorporarnos como colonia, además de arruinar España para siempre, incluido hoy.

De igual manera lo hizo Quintana cuando se negó a hacer una unión panamericana o cuando intentó ser la líder de Sudamérica (sueño iniciado por Alberdi y continuado hasta Perón 1974).

También lo hicimos cuando EEUU quiso invadir Venezuela para cobrar una deuda y la Argentina se opuso. Otra vez fue cuando le escupimos el asado a Kissinger en Bucarest. Malvinas 1982 fue la penúltima vez. La última vez que les arruinamos los proyectos a todos fue con el aborto: no sólo se rechazó la imposición extranjera (la Argentina está llena de cipayos) del aborto legal, sino que lideramos la rebelión en toda Sudamérica, retrasándoles por años (ojalá que para siempre) el proyecto de la metrópoli. ¡Festejemos!).

Gran Bretaña y EEUU no lo perdonan hasta hoy. Somos el Joker, el impredecible. Siempre lo fuimos, nacimos así. Moriremos así. No está mal. Es lo que nos hace mejores que el resto. Debería ser nuestro orgullo.

Es por eso que mientras los militares de Brasil, Chile y Uruguay, que hicieron lo mismo en sus países que los nuestros en el nuestro en la guerra contra el marxismo (y mis palabras no son una condonación de los secuestros, torturas y asesinatos) ellos nunca enfrentaron el law fare de la socialdemocracia y los nuestros sí. Porque no están pagando ni las muertes, ni los secuestros, ni las torturas. Están pagando el intento de recuperación de Malvinas.

Si A, B, C y D hacen X, y sólo C hace Y. Y luego sólo C es castigado. ¿Es por hacer X (los secuestros, muertes, torturas) o por hacer Y (Malvinas)? Es un simple análisis. Pero parece que nadie lo ve.

Lo que más tristeza me provoca es que tuvimos una élite gobernante que se quiso comer el mundo, que quiso ser una de las naciones líderes del mundo. Nació con Alberdi-Sarmiento-Avellaneda, tuvo su cénit con la dupla Roca-Pellegrini que gobernó Argentina por décadas y duró hasta Perón, que era indudablemente roquista en su postura internacional (no sólo en los hechos sino que él lo dijo en numerosas oportunidades).

Pasamos a mendigar poder exportar carnes (1955-1982), a tener un gobierno interventor desde 1983 a hoy, cayendo en la mayor de las insignificancias y perdiendo control del propio territorio, sin FFAA y a tiro de piedra de cualquier banda narco.

Pasamos de corneta a silbato. Es hora de volver a pensar en grande.

 

 

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