Los psicopatas

 

LA TRÍADA OSCURA DE LA PERSONALIDAD

A menudo suelen confundirse los términos narcisismo, psicopatía y maquiavelismo, al ser rasgos bastante parecidos que forman parte de la llamada Tríada Oscura. La Tríada Oscura, es un concepto psicológico que denomina a este conjunto de rasgos malévolos de la personalidad que implican un carácter interpersonal malicioso con tendencias de comportamiento hacia la autopromoción, la frialdad emocional, falsedad y agresividad. Los autores fueron Pauhlus y William en 2002.

La investigación sobre la tríada oscura se utiliza en la psicología aplicada, especialmente en los ámbitos de aplicación de la ley, la psicología clínica y la gestión empresarial. Las personas que puntúan alto en estos rasgos son más propensos a cometer crímenes, provocar malestar social y crear problemas graves para una organización, sobre todo si se encuentran en posiciones de liderazgo.

También tienden a ser menos compasivos, agradables, empáticos, y menos propensos a sentirse satisfechos con sus vidas y a creer que ellos y otros son buenos. En las relaciones de pareja, las personas con rasgos de este tipo suelen realizar abusos y maltratos psicológicos (chantajes, humillaciones, amenazas, abusos de superioridad, coacciones) que provocan una dinámica de dominación-sumisión sobre su compañero/a aunque pocas veces utilizan fuerza física salvo que no tengan otra opción para alcanzar sus fines.

Los tres rasgos de la tríada oscura son conceptualmente distintos, aunque la evidencia empírica sugiere que están estrechamente relacionados. Están asociados con un estilo interpersonal insensible-manipulador.

NARCISISMO

Trastorno Narcisista de la Personalidad: causas y síntomas. Las personas narcisistas no suelen frecuentar las consultas de los profesionales de la psicología y la salud mental, pero es bastante común que algunos pacientes refieran problemas a raíz de la convivencia con personas de perfil narcisista. Asimismo, existen personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad en muchos ámbitos, y por supuesto también en la vida pública o en los medios de comunicación.

¿Qué es el Narcisismo?

Solemos asociar el Trastorno Narcisista de la Personalidad con personalidades del mundo de la farándula: artistas, actores, cantantes, intelectuales. Son aquellos personajes que, como se dice coloquialmente, se les ha subido la fama a la cabeza.

Por supuesto, el narcisismo no está directamente vinculado con la posición socioeconó-mica acomodada de una persona, sino con la autopercepción del individuo (esto es, la per-cepción de su valía, independientemente de su posición social o económica). La verdadera esencia del Trastorno Narcisista de la Personalidad radica ahí: la persona narcisista está absolutamente convencida de que es superior a las demás personas. El narcisista se compa-ra sistemáticamente con las personas que le rodean, y no ve a nadie por encima de él, pero sí coloca a muchos (o incluso a todos) por debajo.

En términos más técnicos, el narcisismo se caracteriza por ser un patrón general de  grandiosidad, escasa empatía en las relaciones personales, y necesidad de ser admira-dos por los demás.

¿Cómo es una persona narcisista?

Las personas que padecen el Trastorno Narcisista de la Personalidad suelen mostrarse como individuos con una férrea autoestima. Esta alta confianza en sí mismos no les convierte en mejores personas, puesto que en el ámbito de las relaciones interpersonales, tienen carencias importantes.

El narcisista necesita considerarse siempre en un plano superior a otras personas, bien porque no soporta algún rasgo de estos allegados, o bien porque se ha desvinculado de su antiguo contacto con ellas. A causa de esta desvinculación afectiva hacia los demás, las personas con Trastorno Narcisista de Personalidad carecen de un interés auténtico por los demás, que podemos resumir por su escasa empatía. No se muestran muy preocupados por lo que pueda sucederles a personas de su entorno, sino que focalizan toda su atención en sí mismos.

Solo aprueban a terceras personas cuando éstas giran alrededor de su órbita, cuando les refuerzan positivamente a base de halagos y ratifican así su autopercepción y sus aires de grandeza. Desgraciadamente, es común que algunos familiares y amigos de las personas narcisistas cumplan este rol de “admiradores” incondicionales, sorprendidos por el halo de confianza que desprende el narcisista.

La personalidad del narcisista y su día a día

Las personas que sufren algún grado de Trastorno Narcisista de la Personalidad exportan su manera de ser autosuficiente y los aires de grandiosidad más allá del entorno familiar. Habitualmente son individuos que se desarrollan en la vida y sacan partido de su manera de pensar sobre sí mismas.

Es frecuente que las personas narcisistas no se sientan nada cómodas cuando tienen que viajar en transporte público o cuando tienen que ingresar en un hospital, porque tenderán a pensar que merecen un mejor trato o se quejarán si no les conceden ciertos privilegios. En el caso de que tengan un buen trabajo, suelen emplear su dinero para comprar relojes, zapatos, ropa o coches deportivos de alto standard porque consideran que son merecedores de estos distintivos: su estatus y la imagen de éxito es muy importante para un narcisista.

El discurso del narcisista tiende a ser autorreferencial. La persona narcisista espera que sus palabras reciban una atención superior; no es raro que sean petulantes hablando sobre sí mismos, sobre su vida, su opinión (indiscutible) sobre las cosas, exigiendo atención plena a todo lo que dice.

Aunque estamos acostumbrados a ver personas de perfil narcisista en la televisión o en el cine y podemos incluso considerarlos graciosos y excéntricos, lo cierto es que el trato personal rutinario con una persona con Trastorno Narcisista de la Personalidad puede resultar irritante. Además de su conducta egocéntrica que ya hemos comentado, también se caracterizan por ser personas muy rencorosas, y suelen mantener actitudes de resentimiento y venganza hacia los demás. Suelen disfrutar haciendo sentir mal a otras personas, de este modo engrosan su ego y su sentimiento de superioridad. Son competitivos y si creen que alguien puede hacerles sombra, intentarán socavar el prestigio y la reputación de esa persona.

Criterios diagnósticos del Trastorno Narcisista de la Personalidad

Según la clasificación elaborada y publicada en el DSM-V-TR, el Trastorno Narcisista de la Personalidad tiene los siguientes señales que pueden ser útiles a los profesionales de la salud mental a la hora de establecer un diagnóstico:

–Sienten un excesivo sentido de grandiosidad.

–Están permanentemente preocupados por fantasías de poder, éxito, belleza o amor

–Son personas que se creen especiales y que intentan que su estatus sea reconocido.

–Exigen una admiración excesiva por parte de los demás.

–Manifiestan su sensación de «estar en su derecho». Esto es, tienen expectativas irracionales sobre el trato que merecen.

–Sacan provecho de las demás personas para sus propios fines (maquiavelismo).

–Falta de empatía, es decir, son incapaces de identificarse o reconocer los sentimientos y emociones de las demás personas.

–Sienten envidia de los demás, o creen que los demás sienten envidia.

–Tienden a ser arrogantes.

Por otro lado, hay que recordar que las personas cuyos comportamientos entran en la categoría de Trastorno Narcisista de la Personalidad pueden ser muy variadas en su manera de expresar esta alteración. A fin de cuentas, cada persona es un mundo y no podemos captar todos los matices de la personalidad de alguien partiendo de manuales diagnósticos.

Los diferentes tipos de narcisismo

Tener una buena autoestima es importante en muchos aspectos de nuestras vidas. Este factor facilita que nos involucremos en proyectos importantes capaces de llevarnos a mejorar nuestra calidad de vida, nos facilita las cosas a la hora de socializar, y contribuye a que las crisis y las pequeñas derrotas del día a día no nos hundan del todo animicamente.

Sin embargo, como prácticamente cualquier factor psicológico vinculado a la personali-dad, un exceso de autoestima puede traer problemas, tanto para uno mismo como para quie-nes le rodean. Cuando estos altos niveles de amor propio llegan a convertirse en narcisismo, todo cambia.

El narcisismo se trata de un elemento de personalidad que puede estar presente en diferentes grados de intensidad, de manera que cuanto más extremo resulta, más probable es que se encuadre en uno de los grupos de síntomas de un trastorno mental. De todas formas, no todas las personas con un elevado nivel de narcisismo tienen una alteración mental que dañe significativamente su calidad de vida.

Pero del mismo modo que podemos encontrar diferencias en los grados de intensidad de este fenómeno mental también es posible reconocer algunas diferencias cualitativas en las maneras en las que se expresa el narcisismo. En concreto, el doctor Bruce Stevens ofrece una clasificación de 9 tipos de narcisismo que nos puede ayudar a comprender mejor todos los matices de este elemento de la personalidad.

  1. Dependiente

En este caso no estamos hablando del estereotipo de persona encantada de haberse conocido a sí misma, muy contenta con quién es y qué puede conseguir. Al contrario; este tipo de narcisismo se caracteriza por la desesperación con la que se busca la validación por parte de otros.

Así pues, estas personas combinan un cierto sentimiento de superioridad muy sutil, por un lado, con la constatación de que esa superioridad no puede ser llevada a la práctica, y por lo tanto se necesita recibir un trato especial para compensar esa situación. Sus ganas de obtener aprobación por parte de otros les da un carácter obsesivo.

  1. Poderoso

Se trata de un tipo de narcisismo centrado en las demostraciones de poder, es decir, de imponer su voluntad al resto. Quien lo presenta, disfruta sometiendo a quienes le rodean.

  1. Fantasioso

Este tipo de narcisistas se aíslan en un mundo imaginario en el que sus sentimientos de grandeza se correspondan con cómo se ven a ellos mismos. La tendencia a fantasear es, pues, una manera de resolver la incongruencia de sentirse especial a la vez que creen ser mediocres en su manera concreta de comportarse en el día a día.

  1. Centrado en el cuerpo

Este es uno de los tipos de narcisismo en el que más importancia se le da a la imagen proyectada ante los demás. En concreto, toda la atención se centra en la valoración del propio cuerpo, y en el modo en el que se corresponde con ciertos cánones de belleza. Por supuesto, esta valoración por la estética también se plasma en la necesidad de recibir cumplidos y halagos de una manera regular.

  1. Embaucador

En esta categoría se encuadran personas que se sienten bien consigo mismas al sentirse habilidosas cuando tratan de engañar a los demás a cambio de un beneficio personal. Es un tipo de narcisismo que tiene mucho en común con los rasgos típicamente psicopáticos.

  1. Amante

Se trata de un tipo de narcisismo orientado a la vida de pareja y al amor. En este caso, las expectativas poco razonables sobre lo que debe ser la relación mantenida con otra persona hace muy fácil que se entre en crisis.

Se idealiza el vínculo amoroso, ya que se sostiene que el de uno mismo es un amor especial, y por eso, cuando aparecen los problemas, no se adopta una mentalidad construc-tiva ante ellos.

  1. Salvador

La persona se ve a sí misma como alguien capaz de transformar vidas y, específicamente, de educar a otras personas para que encajen en una manera de ser que cuadre con la personalidad de uno mismo.

  1. Furioso

En este caso, la persona tiene un umbral de frustración muy bajo cuando detecta que se le ha faltado al respeto o que no se le ha tratado con la debida diligencia. Como resultado, son frecuentes los estallidos de ira injustificados. Su vida social suele ser muy accidentada porque cualquier situación de ambigüedad puede desembocar en problemas.

  1. Mártir

Las ideas de grandiosidad se centran en este caso en la idea que que uno es más digno de lo normal porque sufre y porque se sacrifica.

MAQUIAVELISMO

En el siglo XVI, Nicolás Maquiavelo publicó un tratado político que cambió la forma en la que las siguientes generaciones entendieron la política hasta nuestros días. Hablamos de “El Príncipe”, una obra en la que el autor muestra su visión política sentando sus bases y expli-cando aquellos aspectos psicológicos y comportamentales que consiguen que un líder sea exitoso. A raíz de esta publicación, nace el concepto de maquiavelismo, término asociado a la personalidad manipuladora y estratégica. Hoy, desde una perspectiva psicológica analiza-mos los rasgos y características de las personas maquiavélicas.

El príncipe de Maquiavelo

Hasta la publicación de El Príncipe, la política había sido idealizada y engrandecida por una visión filosófica de la misma, sin embargo, por primera vez, Maquiavelo muestra una cara totalmente distinta del poder, una visión revolucionaria en su proclamación, quizás más honesta, en la que la moralidad y la ética quedan en un segundo plano cuando existen determinados intereses. “Nunca intentes ganar por la fuerza lo que puede ser ganado por la mentira”, explicaba el autor entre muchas otras lecciones.

Con esta influyente y polémica obra, el nombre de Maquiavelo quedó conectado a un concepto cuyo significado se asocia a la manipulación, la astucia y el engaño: el maquiavelismo, un término que siglos después sigue utilizándose para determinar los rasgos de ciertas personas.

¿Qué es el maquiavelismo?

Psicológicamente hablando, el maquiavelismo es un término que hace referencia a un ras-go de la personalidad que denota una priorización absoluta hacia los propios intereses, una preferencia tal que las personas llegan a ver a los demás como medios para lograr fines y para ello no dudan en manipular y explotar a otros a su antojo para conseguir esas metas. La visión de la persona maquiavélica es completamente estratégica y sucumbe a intereses personales por encima de la empatía o consideración hacia otros.

Algunas investigaciones han probado que las personas maquiavélicas pueden compren-der las emociones y sentimientos de los demás, pero son capaces de dejarlas a un lado cuando se trata de conseguir el éxito. Mientras que rasgos como la psicopatía o el narci-sismo se asocian a niveles más altos de activación conductual, el maquiavelismo se asocia más bien a la inhibición, es decir, al contrario que en los anteriores casos, las personas maquiavélicas suelen poseer comportamientos retraídos y más cognitivos que emocionales.

Esto encaja con el perfil del individuo astuto y estratega que podemos observar en historias populares, tanto en la realidad como en la ficción. Algunos personajes ficticios con personalidad maquiavélica que puede que le sean familiares son el Vizconde Valmont en la novela “Las amistades peligrosas”, Tony Soprano en Los Soprano o Lord Baelish, alías el Meñique en Juego de Tronos. Personajes manipuladores que no dudan en saltarse cualquier normal moral para conseguir sus intereses egoístas.

Características de las personas maquiavélicas

—Focalización excesiva en las propias ambiciones e intereses

—Apariencia encantadora y segura

—Priorizar el dinero o el poder antes que las relaciones personales

—Explotar y manipular a otros para salir adelante

—Mentir cuando es necesario

—Falta de principios éticos y valores sociales

—Utilizar la adulación

—A menudo son personas difíciles de conocer en profundidad

—Normalmente poseen una actitud cínica ante la moralidad

—Poseen bajos niveles de empatía aunque comprenden los sentimientos ajenos

—Suelen evitar el apego emocional y el compromiso pero buscar encuentros casuales

—Suelen ser personas pacientes

—Pueden tener dificultades para identificar sus propias emociones

Dadas estas características, algunos de estos signos y situaciones son más acordes a este tipo de personalidades:

—Las personas maquiavélicas se desenvuelven mucho mejor en trabajos y situaciones sociales en las que las reglas y los límites no son claros y estrictos.

—Suelen utilizar tácticas de manipulación como el encanto superficial, el comportamiento amistoso o la autorevelación, tácticas sutiles que consiguen enmascarar las verdaderas in-tenciones siendo también una excusa ante el rechazo. Pero en algunas situaciones, también pueden utilizar las amenazas y la presión psicológica.

—La distancia emocional y la visión cínica hace que sepan controlar mejor sus impulsos.

—Suelen ser elegidos en situaciones competitivas como negociaciones o debates, pero no son amigos o compañeros normalmente deseados.

La personalidad maquiavélica en ocho rasgos

El maquiavelismo es un concepto que hace referencia a una distinción entre las estra-tegias que se utilizan para alcanzar ciertos fines y la moral. La famosa frase el fin justifica los medios capta bien la esencia de esta idea.

Sin embargo, el maquiavelismo no tiene por qué ser visto solo como la doctrina política que fue originariamente: también se puede utilizar este concepto para explorar los patrones de conducta de la gente y, en última instancia, reconocer ciertas características que definen a las personas maquiavélicas.

No existe un solo criterio en el que podamos clasificar los diferentes tipos de personalidad, pero, más allá de estas pruebas de personalidad que se pueden aplicar a cualquier persona, es posible detectar algunas tendencias y generalidades que definen tipos de personalidad muy concretos. En este caso veremos cuáles son las características de las personas maquiavélicas.

  1. Cosificación de las personas

Las personas maquiavélicas pueden serlo porque tienden a empatizar menos de lo normal con el resto de las personas. Es decir, presentan ciertos rasgos de sociopatía, aunque estos no tienen por qué ser muy extremos.

Como no conectan emocionalmente con los demás, pueden interactuar con el resto como si todos los que no son uno mismo fuesen recursos a exprimir en algún momento. De este modo se crea una división entre sujeto (uno mismo) y objeto (los demás).

  1. Facilidad para detectar debilidades ajenas

Las personas maquiavélicas son hábiles a la hora de detectar las debilidades de la perso-nalidad de cada uno y aprovecharlas en su propio beneficio. Por ejemplo, alguien que valora extremadamente su imagen pública probablemente será utilizada por una persona maquia-vélica para ascender socialmente ganándose su amistad, y a la vez encontrará momentos clave para obligar a la otra persona a comportarse de determinada manera para mantener su buena imagen social sin que eso parezca un chantaje.

  1. La tendencia a las estrategias de manipulación

Este punto se deriva del anterior. Como las personas maquiavélicas empatizan poco y dedican buena parte de su atención a detectar debilidades ajenas, constantemente están ideando maneras de manipular a los demás en su propio beneficio. Es decir, que hacen algo similar a lo que haría un ingeniero que programa un robot: crear las condiciones para que el otro se mueva hacia una meta que uno mismo le ha impuesto.

  1. Control de los impulsos

A diferencia de lo que ocurre en los casos de sociopatía, uno de los rasgos de la tenden-cia psicopática de las personas maquiavélicas consiste en un control casi total sobre lo que se hace constantemente. Buena parte de sus acciones responden a un plan, que re consti-tuye esa estrategia separada de la moralidad. Esta característica además está asociada a una alta inteligencia.

  1. Tienen metas ambiciosas

Las personas maquiavélicas pueden dedicar mucho tiempo y esfuerzos a maquinar cómo aprovecharse de lo que hacen los demás, y por eso mismo se fijan objetivos ambiciosos, con mucho valor para ellas. Al fin y al cabo, nadie traza planes para conseguir algo sencillo y que fácilmente puede ser comprado en la tienda de al lado.

  1. Focalización en el largo plazo

Relacionado con el apartado anterior, este hace referencia a que las metas de este tipo de personas están ubicadas en un lugar lejano en el tiempo. Es el precio que hay que pagar por fijarse objetivos importantes y que pueden ser alcanzados tan solo haciendo que una serie de acciones complejas se vayan desarrollando.

Además, esta característica distingue a las personas maquiavélicas de las impulsivas, acostumbradas a ceder a sus deseos a costa del bienestar de otros.

  1. Falta de remordimientos

Cuando las personas maquiavélicas hacen algo que perjudica a los demás, no se sienten mal por ello, porque se considera que eso es una consecuencia del plan de acciones que se ha ido desarrollando. Es decir, que ni siquiera tienen por qué pensar en ello, y normalmente ignoran esa faceta de la realidad que ellos han ayudado a construir de manera directa. A fin de cuentas, la poca consideración por el bienestar de los demás es casi un hábito, algo a lo que se está acostumbrado.

  1. Desarrollan constantemente planes

Como las personas maquiavélicas están predispuestas a causar malestar en los demás sin sufrir por ello, se puede decir que tienen un rango de opciones y decisiones que en el resto de las personas están constreñidas por la moralidad que guía su acciones. Por eso explota esta característica suya maquinando y haciendo aquello que los demás evitan hacer para no caer en una disonancia cognitiva que minaría su autoestima.

PSICOPATIA

El término psicopatía resulta poco claro para la mayoría de personas porque se le atribuyen múltiples significados. De hecho, incluso dentro de la psicología se usa esta palabra para designar realidades muy distintas, siendo el criterio más cuestionado la relación entre la psicopatía y la criminalidad.

Autores como Hervey Cleckley y Robert Hare han tratado de delimitar el perfil psicológico de los psicópatas, describiendo rasgos de personalidad y patrones de conducta característicos de aquellos a quienes se aplica tal calificativo. Veamos qué conceptualizaciones existen en torno a la psicopatía y cuál es el perfil clásico de esta alteración.

¿Qué es la psicopatía?

La psicopatía es un trastorno de personalidad no reconocido por las clasificaciones diagnósticas principales. Se caracteriza por la falta de empatía y de sentimientos de culpa, así como por el egocentrismo, la impulsividad y la tendencia a la mentira y a la manipulación. En contraposición, la sociopatía se asocia en mayor medida al trastorno antisocial de la personalidad.

En el lenguaje popular este término se suele asociar a la conducta criminal, sobre todo a los asesinatos en serie; no obstante, lo cierto es que los psicópatas no siempre cometen delitos y pueden estar perfectamente adaptados a la sociedad. De hecho, autores como Kevin Dutton (2013) han reivindicado las virtudes de la personalidad psicopática en el contexto actual.

La concepción actual de la psicopatía se fundamenta en gran medida en las obras de Hervey Cleckley y Robert Hare. En su libro La máscara de la cordura (1941) Cleckley hizo la descripción de la psicopatía más influyente hasta la fecha, mientras que Hare se basó en esta obra para crear la conocida escala PCL (1991), que evalúa los rasgos psicopáticos.

Según el modelo triárquico de Patrick et al. (2009), la psicopatía se compone de tres rasgos principales: atrevimiento, desinhibición y mezquindad. Se sabe que los psicópatas sienten menos miedo que el resto de personas, que tienen más dificultades para controlar sus impulsos y que su falta de empatía los lleva a utilizar a los demás en su beneficio.

Por su parte, Garrido (2000) divide la psicopatía en dos dimensiones: el área emocional e interpersonal y el estilo de vida. En la primera engloba signos como el egocentrismo, la tendencia a la manipulación y la falta de culpabilidad, mientras que entre los factores conductuales incluye la necesidad de estimulación, la impulsividad y la conducta delictiva.

Perfil psicológico de los psicópatas

En este apartado sintetizaremos los rasgos de personalidad de los psicópatas según las clasificaciones realizadas por Cleckley y Hare.

La presencia de estas características, por tanto, indica la similitud de una persona determinada con el concepto de psicopatía manejado por los expertos.

  1. Falta de empatía

La psicopatía se ha relacionado con un déficit de empatía, es decir, la capacidad de comprender el estado mental de otras personas o de ponerse en su lugar. Sin embargo, los estudios sugieren que los psicópatas tienen la capacidad de empatizar, pero la “activan” a voluntad; esto explicaría tanto la frialdad como las habilidades sociales que los caracterizan.

Simon Baron-Cohen, que popularizó el concepto de la teoría de la mente, afirmó que los psicópatas tienen empatía cognitiva pero no emocional, y que por tanto no les provoca malestar el sufrimiento de los demás. Estos déficits se han asociado a una menor activación en el córtex fusiforme y en el extraestriado, que se relacionan con el reconocimiento de caras.

  1. Egocentrismo y narcisismo

El egocentrismo, o incapacidad para asumir puntos de vista ajenos al propio, está íntimamente relacionado con la falta de empatía. Con mucha frecuencia los psicópatas son también narcisistas; esto significa que tienden a pensar que son superiores a los demás y más importantes que ellos.

  1. Encanto superficial

El perfil típico del psicópata es el de una persona encantadora y sociable, con buenas habilidades sociales. Puede servir como ejemplo extremo el caso del asesino Ted Bundy, que seducía a sus víctimas para ganarse su confianza y recibió múltiples cartas de amor y propuestas de matrimonio después de ser condenado a muerte.

  1. Pobreza emocional

Las alteraciones cerebrales propias de la psicopatía hacen que el rango de emociones que sienten estas personas sea limitado. En concreto, además de la frialdad emocional, los psicópatas se caracterizan por sentir menos emociones negativas, especialmente miedo, mientras que se cree que sienten las emociones positivas de forma normal.

  1. Conducta antisocial y delictiva

Las puntuaciones en los test de psicopatía correlacionan con el abuso de sustancias, el encarcelamiento, la violencia de género, la violación y la pederastia. Los crímenes económicos y de guerra, así como la participación en el crimen organizado, también son más frecuentes en psicópatas que en la población general.

Como el trastorno antisocial, la predisposición a la psicopatía puede manifestarse en la infancia en conductas como robos, mentiras frecuentes, vandalismo y violencia hacia personas y animales; estos signos se clasifican como trastorno de personalidad disocial.

  1. Dificultad para aprender de la experiencia

Según las investigaciones, los problemas de los psicópatas para aprender de la experiencia se deben a alteraciones en la conexión entre el córtex prefrontal y la amígdala. Estas estructuras se relacionan con las funciones ejecutivas y con el aprendizaje emocional, respectivamente.

Al parecer los psicópatas tienen más dificultades que la población general para asociar los castigos que reciben a las conductas que los han provocado. Otra explicación biológica es la presencia de niveles reducidos de cortisol y serotonina, relacionados con el condicio-namiento aversivo y la inhibición conductual.

  1. Impulsividad y falta de planificación

La impulsividad de los psicópatas puede estar causada por la activación disminuida en la corteza frontal, combinada con un aumento de los niveles de testosterona y una reducción de los de serotonina. Todo ello podría reducir el autocontrol, facilitando conductas impulsi-vas como el abuso de drogas o las agresiones físicas.

Esto también se relaciona con una falta de planificación a largo plazo. Suele darse una ausencia de metas vitales; la conducta está guiada en mayor medida por los impulsos momentáneos.

  1. Insinceridad y manipulación

La falta de sinceridad y la tendencia a la manipulación típicas de los psicópatas pueden manifestarse con mayor o menor sutileza, pero son dos características muy frecuentes en personas con niveles moderados de psicopatía que pueden no manifestar muchos de los otros rasgos que hemos visto.

  1. Predisposición al aburrimiento

Las alteraciones biológicas de los psicópatas los llevan a una necesidad de estimulación continua. Esto hace que les resulte fácil aburrirse, un rasgo compartido por las personas muy extrovertidas (que tienen un nivel bajo de activación cerebral en reposo) y por otras con trastornos que afectan al cerebro, como el TDAH.

  1. Estilo de vida parasitario

La manipulación y el egocentrismo de los psicópatas hacen que tiendan a  aprovecharse de los demás para satisfacer sus necesidades básicas. Así, con frecuencia viven del dinero de otras personas, familiares, parejas, amigos, etc.

  1. Ausencia de remordimientos

Aun cuando llevan a cabo conductas que perjudican a otras personas, como algunas de las que hemos mencionado en los apartados anteriores, los psicópatas no suelen sentir culpabilidad por sus actos; su falta de empatía emocional les permite cometer delitos o manipular a los demás sin remordimientos.

  1. Promiscuidad sexual

Con frecuencia los psicópatas tienen muchas relaciones distintas que duran poco tiempo. Además, dadas sus dificultades interpersonales y para establecer compromisos, se implican en ellas de forma superficial y se preocupan principalmente por el sexo y por las utilidades prácticas que pueden obtener de sus parejas,

Tipos de personalidad asociados a la psicopatía

Dentro de la clasificación de personalidades, hay algunas que por sus características guardan una relación alta con las conductas psicopáticas. A continuación se describe cada una:

1. Personalidad paranoide: Tienden a ser desconfiados, suspicaces, recelosos y resentí-dos. Pueden interpretar señales externas como hostiles o amenazantes incluso si éstas no tienen esa intención. Si alguien les hace daño, buscan vengarse. Cuando se sienten amena-zados optan por agredir antes de que sean agredidos; emplean violencia reactiva. Esta per-sonalidad está altamente relacionada con crímenes pasionales.

2. Personalidad esquizoide: Normalmente son personas aisladas, pueden ser considera-das por otros como raras. Evitan relacionarse con otros y si tienen que establecer contacto, esto representa un malestar para ellas. Tienden a ser apáticas e insensibles. Esta persona-lidad está relacionada con crímenes altamente violentos, ya que emplean violencia instru-mental, por lo que tienen tiempo de planear el crimen con la cabeza fría y se está 100% enfocado a hacer daño.

3. Personalidad antisocial: Esta personalidad puede ser observable desde la infancia, ya que niños con ella tienden a atemorizar a otros y a maltratar animales. Fácilmente quebran-tan reglas, buscan satisfacción inmediata en sus acciones; utilizan violencia reactiva. Tien-den a culpar a sus víctimas, como si éstas los hubieran provocado y a forzar relaciones sexuales.

Subtipos de Psicopatía según Theodore Millon

Theodore Millon, fue un prestigioso psicólogo de la escuela de Florida que investigó sobre la personalidad humana. Entre las muchas aportaciones de Millon, hoy nos centraremos en su estudio sobre la psicopatía.

Los 9 subtipos de psicópatas: Millon publicó en 1998 un capitulo concreto en el que des-cribía los subtipos de psicopatía (Subtypes of psychopathy, en Psychopathy, editado por Millon, Th. y otros, Guilford Press) compuesto por 9 subtipos: el carente de principios, el so-lapado, el tomador de riesgos, el codicioso, el débil, el explosivo, el áspero, el malévolo y el tiránico. Millon resalta que ninguna de estas categorías es mutuamente excluyente, puesto que se puede tener un perfil compuesto de varios subtipos.

A continuación describiremos en detalle los distintos subtipos, así como los rasgos más importantes que permiten distinguirlos.

A: Psicópata carente de principios. Normalmente se le asocia a sujetos con rasgos de personalidad de base narcisista. Suelen mantenerse exitosamente fuera de los límites de lo legal mostrando sentimientos ególatras y desleales, indiferentes hacia el bienestar ajeno y con estilos sociales fraudulentos, acostumbrando a explotar a los demás.

No suelen ser capaces de vincularse a un tratamiento y son muy buenos en crear fanta-siosas y expansivas mentiras para conseguir sus objetivos. Carecen totalmente de sentí-mientos de culpabilidad y conciencia social, se sienten superiores al resto y además disfru-tan del proceso de engañar a los demás. La relación con este tipo de psicópata durará el tiempo en el que él considere que tiene algo que obtener de la persona, pasado ese plazo sencillamente lo finalizará. Suelen demostrar una imagen fría, con actitudes temerarias, vengativas y crueles.

B: Psicópata solapado. Se le caracterizaría principalmente por la falsedad. Su comporta-miento aparentemente es amigable y sociable, pero por dentro oculta una gran impulsividad, resentimiento y falta de confianza al resto. Puede tener una vida social amplia, dónde pre-senta una búsqueda persistente de atención anormalmente a través de la seducción, pero sus relaciones en mayoría son superficiales y fluctuantes.

Normalmente exhibirán entusiasmos de corta duración, por lo que serán irresponsables e impulsivos, constantemente buscando sensaciones nuevas. Suelen ser insinceros y calcula-dores, no admitirán debilidades a los demás, siempre exhibirán una faceta de falso éxito; siempre parece que todo les va bien, se muestran como triunfadores. A pesar de que a veces este subtipo de psicópatas se intente convencer de que sus intenciones son buenas, solamente intenta obtener de los demás lo que le conviene a través de manipulaciones, no busca el bien ajeno.

C: Psicópata malévolo. La mayoría de asesinos en serie y/o asesinos comunes encajan en este perfil. Son muy hostiles y vengativos y sus impulsos son descargados con fin maligno y destructivo. Gozan de una crueldad fría y deseo constante de venganza por traiciones y castigos supuestamente sufridos o por sufrir.

Las características psicopáticas son muy similares a la de los sádicos ya que reflejan un profunda depravación, deseo de retribución compensatoria y hostilidad, como ya se comentó en el artículo sobre los asesinos en serie sádicos. Podrían ser descritos como rencorosos, viciosos, malignos y mordaces. Las sanciones judiciales harían aumentar más aún su deseo de retribución y venganza. A pesar de que comprenden racionalmente lo que es la culpa, el remordimiento, los conceptos éticos, la moral, no lo experimentan en su interior. No pierde la autoconciencia de sus acciones y no finaliza hasta que sus metas de destructividad y retribución hayan finalizado.

D: Psicópata tiránico. Conjuntamente con el Malévolo, este subtipo es de los más crueles y peligrosos. Ambos son intimidatorios, abrumadores y destructivos. A diferencia del anterior, este parece ser estimulado por la resistencia o la debilidad, las cuales incrementan el ataque en vez de suavizarlo o detenerlo. Obtiene un placer especial en forzar a la víctima a acobardarse.

E: Psicópata tomador de riesgos. Involucra en situaciones de riesgo para sentirse vivo, son personas impulsivas e irreflexivas. Son individuos que se muestran temerarios e insen-sibles en situaciones que cualquier persona normal sentiría miedo. Son capaces de impo-nerse autodisciplina y hábitos de vida rutinarios, siempre querrán cambios. Este subtipo sería una mezcla de personalidad de base tipo antisocial e histriónica. No le preocupan las consecuencias de sus actos sobre terceros, solamente prevalece su necesidad de estimu-lación.

F: Psicópata codicioso. Su gran motivación en la vida es engrandecerse, tener retribucio-nes. Sienten que la vida no les ha dado lo que merecen, por lo que a través de actos crimi-nales compensarían el vacío de sus vidas y compensarían la injusticia que ellos han vivido. Ellos racionalizan sus actos a través de la idea de que restauran un equilibrio alterado. Les satisface estar por encima de los demás y perjudicarles en la vida (en el ámbito que sea), sintiendo que son sus peones.

Tienen además pocos o nulos sentimientos de culpa por lo que hagan a los demás, nunca lo consideran suficiente. Además, son tremendamente envidiosos, codiciosos, agresivos, celosos. Se sienten bien con el dolor ajeno y les enrabia los éxitos de los demás. Exitosos empresarios podrían encajar en este perfil, considerando objetos a los demás para satis-facer sus deseos. Lo peor es que nunca logran un estado de completa satisfacción, siempre ansían más.

G: Psicópata débil. Este subtipo tendría una base de conducta de tipo evitativo y depen-diente. Muestra a los demás una imagen de falsa seguridad y confianza en sí mismo que en realidad esconde todo lo contrario. Sus agresiones suelen ser para demostrar su falta de miedo y adoptar el rol de agresor y nunca de víctima. Suelen resultar caricaturas de pe-queños tiranos, mantienen una actitud intimidatoria, mostrando al mundo que es peligroso meterse con ellos.

H: Psicópata explosivo. En este caso habría muchos componentes del trastorno explosivo intermitente (t. de control de los impulsos, código F63.8 según DSM-IV-TR). Su característica principal es la súbita y repentina afloración de extrema hostilidad. Su conducta explota, de manera que no da lugar a tiempo de contención. Estos ataques de furia se caracterizan por cólera incontrolable hacia los demás, que suele provocar sumisión y pasividad en la víctima.

I: Psicópata áspero. Este subtipo muestra su rechazo a los demás de forma pasiva e indi-recta. Suelen tener discordias de manera incesante con los demás, magnificando hasta la acción más pequeña para estar enredados en amargas y constantes disputas con las perso-nas que le rodean.

Tienen pocos remordimientos o sentimientos de culpa sobre las molestias que causan en los demás. Suelen ser amargados e irónicos, compartiendo rasgos de personalidad con tras-tornos negativistas y paranoides de la personalidad. Siempre creen tener la razón en todo y los demás siempre están equivocados y les es especialmente placentero contradecir a los demás. Les causa menos satisfacción la lógica y legitimidad de sus argumentos que el uso que le dan para frustrar y humillar a la otra persona.

Finalizando

Theodore Millon encontró diversos subtipos de psicopatía, los cuales podemos encontrar en diferentes escenarios: grandes empresas, política, robos, asesinatos; o incluso en situa-ciones más cotidianas de la vida.

En el estudio que realizó, encontró que los perfiles más comunes son el psicópata carente de principios (1), el psicópata tomador de riesgos (5) y el psicópata malévolo (3), aunque no son excluyentes de los demás, se puede tener un perfil caracterizado con diversos subtipos. También encontró que existe una comorbilidad con trastornos de la inclinación sexual (parafilias) y trastornos del control de los impulsos.

Psicopatía Forense

Dentro de la psicopatía forense o criminal se puede hacer una clasificación de:

Criminal organizado: Es el que planea su conducta, piensa en todo; en cómo atrapar, có-mo cometer el crimen, en dónde, qué hacer con la víctima. Utiliza violencia instrumental, le causa placer tanto la ejecución como el daño causado, se emociona por el crimen a cometer.

Elige cuidadosamente a sus víctimas, ya que éstas significan algo dentro de la fantasía del crimen, deben de cumplir ciertas características. Es posible identificar un modus operandi, la escena del crimen puede ser modificada para representar algo. Neurobiológicamente, hay un alto grado de activación en la amígdala y en la corteza orbitofrontal, lo que permite que haya una planeación de sus acciones.

Criminal desorganizado: Aquel que no regula su conducta, es impulsivo ante el estímulo que le causa malestar o rabia. Emplea violencia reactiva, lo que significa que actúa en ca-liente. Tiene una gran necesidad de actuar por lo que no elige a su víctima, puede ser cual-quier persona, por lo tanto suelen llamarse crímenes de oportunidad. Sólo busca un medio para descargarse. Es difícil encontrar un patrón a diferencia del criminal organizado.

En el aspecto neurobiológico, a diferencia del anterior, hay poca o nula actividad en la corteza orbito frontal por lo que no hay control inhibitorio. Es hipersensible ante cuestiones sociales y emocionales, hay una distorsión en su cognición social. Y, al igual que el organizado, hay una alta activación en la amígdala.

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